sábado, 29 de octubre de 2011

Despedida de Edgar



  El pasado 29 de octubre, Edgar, el seminarista de Benín que ha estado en nuestro seminario diocesano en un período de formación, ha regresado a su Diócesis de origen.

  El día 14 pudimos disfrutar de su compañía en una cena que organizamos en el seminario, que ha sido su casa durante los últimos seis años. Aprovechamos para obsequiarle con las obras completas de San Juan de Ávila, que es patrono del clero secular español, aprovechando que el Papa Benedicto XVI, en la Eucaristía con seminaristas en la Catedral de la Almudena en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid, anunció la próxima declaración a San Juan de Ávila como doctor de la Iglesia. Este regalo del patrimonio histórico y cultural español, y especialmente de la historia de nuestra ciudad de Alcalá, expresa lo que esperamos que aquí haya aprendido y lo lleve allí donde esté. Después de recibir el regalo con una profunda ilusión nos dirigió unas palabras de despedida, que aún eran provisionales.

  Pero definitivamente nos anunció que el avión saldría el 29 de octubre. Ese mismo día, los seminaristas fuimos al aeropuerto a las cuatro de la madrugada para despedirle. Nuestra inesperada visita fue muy grata para él y así emprendió su viaje con alegría


  Desde aquí le enviamos un fuerte abrazo y esperamos  que la próxima visita del Santo Padre, Benedicto XVI a su tierra del 18 al 20 de noviembre fortalezca a la Iglesia que peregrina en Benín.

sábado, 22 de octubre de 2011

Ordenaciones diaconales


   En el mes de Octubre celebramos un acontecimiento muy especial para toda la Diócesis y, en especial, el Seminario: cuatro de nuestros compañeros, Borja, Fernando, Francisco e Ismael, fueron ordenados diáconos en la Santa Iglesia Magistral de los Santos Niños de Alcalá de Henares. La solemne y emotiva celebración fue presidida por Mons. D. Juan Antonio Reig Plá, nuestro obispo.
  Un paso previo en el camino a la Ordenación fue el Rito de Admisión a Órdenes, que tuvo lugar el martes 27 de Septiembre, en el que los candidatos al ministerio del Orden fueron admitidos por la Iglesia, a través del Obispo.

Rito de admisión a Órdenes

  Más tarde, el jueves 20 de Octubre, días antes de la Ordenación, los candidatos realizaron el juramento, comprometiéndose a  rezar la Liturgia de las Horas, vivir en celibato y en obediencia al Obispo.
Juramento de los candidatos en la Cripta de los Santos Niños
    La preparación de la celebración del sábado, fue larga y detallada, pues era nuestro empeño e interés cuidar la Liturgia todo lo posible, y muy en especial en este día.
  Los preparativos fueron desde el repaso de cada parte de la celebración hasta la preparación del tradicional aperitivo que sigue a las ordenaciones en nuestra Diócesis.
  Aunque la hora de inicio propiamente era a las 11:00, ya se podía ver gente en la Catedral desde las 10:00, como suele ser habitual en las ordenaciones. A medida que iba pasando el tiempo, el pueblo fiel se iba congregando, invitados por el Señor, a la celebración. El templo se llenó completamente y hubo que agregar sillas a los bancos ya dispuestos para que pudieran sentarse más personas. A pesar del elevado número de asistentes, las familias de los cuatro futuros diáconos se reservaron desde el primer momento.
  A las 10:30 tuvo lugar el rezo del Santo Rosario, guiado por un seminarista y acompañado por la comunidad allí congregada, y que se ofreció  especialmente por los cuatro ordenandos y por los fieles allí reunidos.
  Durante la celebración se cantó la solemne y gregoriana “Misa de Angelis”, guiada por D. Juan Miguel, encargado de los cantos y la Escolanía de la catedral, acompañados de órgano y trompeta.
  Los seminaristas estuvimos encargados de acolitar en la Santa Misa y de ayudar a la organización y al orden durante la celebración.
Los candidatos en la postración
  Las lecturas fueron leídas por un hermano seminarista de Borja y una hermana de Fernando y el salmo fue cantado por Jaime Salido Moreno, seminarista de nuestra diócesis. De monitor ejerció Edgar Tongou, también compañero nuestro, y quien dirigió el canto, como hemos dicho, fue D. Juan Miguel Prim, párroco de la Catedral Magistral y Vicario Episcopal para la Evangelización y la Cultura.
  En la homilía, D. Juan Antonio se fijó en la vida de cada uno de los ordenandos, cómo habían decidido seguir al Señor en el sacerdocio, entrando en el Seminario, y poniendo de manifiesto cómo todo es por gracia divina y nada es imposible para Dios. Cada uno tenía su propia historia y biografía, pero el Señor los llamaba a lo mismo: a dar sus vidas por Él siguiéndolo en el Orden.
  Al concluir la celebración, salimos en procesión hacia la capilla de San Pedro, donde el obispo, junto a los cuatro seminaristas ya ordenados diáconos, y acompañados del clero que concelebró en la Eucaristía y de los Seminarios Mayor y Menor al completo, les dio la bienvenida como nuevos ministros de Cristo en la diócesis.

Los nuevos diáconos y D. Juan Antonio en la capilla de San Pedro

  Después de la celebración trasladamos el festejo al patio del Seminario, donde se ofreció un piscolabis para todos los invitados.
  Para el Seminario es una alegría y un privilegio asistir a la ordenación de cuatro de nuestros compañeros, a quienes siempre tendremos presentes en nuestras plegarias.
  Agradecemos la colaboración de todos los que han participado en la organización de esta celebración y pedimos oraciones por Borja, Ismael, Francisco y Fernando, ministros de Jesucristo. 

viernes, 14 de octubre de 2011

Peregrinación diocesana a Valencia


  El pasado fin de semana del 14, 15 y 16 de Octubre, los jóvenes de la Diócesis de Alcalá, estuvimos en la ciudad de Valencia. Todos los años, en el mes de Octubre, hacemos una pequeña peregrinación diocesana a un santuario mariano, donde ponemos el curso bajo los pies de la Santísima Madre.
  El santuario al que los jóvenes de Alcalá fuimos fue el de la patrona de Valencia: La Virgen de los Desamparados.

La Basílica de la Virgen y la capilla del Santo Cáliz
  Tras salir el viernes por la tarde en autobús, llegamos para dormir en la ciudad de Torrente, a unos pocos km de la capital valenciana, donde pasamos dos noches.
  Al día siguiente, los seminaristas estuvimos disfrutando del día con los jóvenes de las parroquias donde estamos de pastoral, intentando pasar tiempo con ellos, conociéndolos y que ellos conociesen al seminarista que durante este curso les va a acompañar.
  Tras celebrar la Eucaristía en la Basílica de la Virgen, tuvimos tiempo libre hasta que, por la tarde, pudimos visitar la Catedral de la Asunción, donde se custodia el Santo Cáliz, antes de volver de nuevo a Torrente, donde rezamos vísperas y tuvimos una vigilia de oración, no sin antes cenar, ocasión que los seminaristas tuvimos de compartir nuestro día entre nosotros, contándonos la experiencia de cada uno.
  Al día siguiente, tras el rezo de laudes y el desayuno, salimos para Valencia, donde celebramos la Eucaristía dominical con los fieles valencianos. Posteriormente, salimos hacia la playa de la Malvarrosa, donde disfrutamos de sol y playa el resto de mañana antes de volver a nuestras casas.

La Basílica de la Virgen de los Desamparados

  Los seminaristas, una vez más, disfrutamos de un tiempo para compartir entre nosotros, esta vez durante la comida.
  Por la tarde, todos los jóvenes regresamos en los autobuses, dándole gracias a la Virgen, bajo la advocación de los Desamparados, por este fin de semana y pidiéndola que sea nuestra guía y compañera durante este curso que ahora empezamos.