sábado, 5 de noviembre de 2011

Retiro mensual de Diciembre


 D. José Luis Lorente, coadjutor de la parroquia de San Juan Bautista de Arganda del Rey, fue el encargado el pasado sábado 12 de Noviembre de predicarnos un retiro.


  Hubo dos meditaciones, una por la mañana y otra por la tarde. El tema principal de la primera fue la conversión y la continua llamada que nos hace Cristo y la Iglesia a ella. Meditamos unos textos del Evangelio, en los que Jesús reprocha duramente a escribas y fariseos, y nos alerta de no ser como ellos, de que nuestro corazón sea de Dios y no de las apariencias, de lo superficial. Además, la parábola del sembrador nos ayuda a preguntarnos qué clase de “tierra” somos, de entre tantas en las que el sembrador, Dios, planta la semilla de su Palabra. Las negaciones de Pedro también nos hacen reflexionar sobre la importancia de jerarquizar todo en torno al amor, al Amor, a Cristo, sin importarnos ganar nuestra vida. Conjuntamente con estos pasajes evangélicos, D. José Luis nos facilitó otros de Karl Rahner y de Joseph Ratzinger, todavía cardenal, sobre la nueva evangelización. En él el futuro Papa nos recuerda que “la vida sin conversión es autojustificación (yo no soy peor que los demás)”.

  En la segunda meditación, con el Santísimo expuesto, nos habló de la elección del Señor, y cómo Él nos hace sus testigos y nos envía a estar con Él. Reflexionando sobre textos de la Escritura y de Benedicto XVI, vimos cómo la llamada de Dios comporta una renuncia pero también un don que sobrepasa enormemente nuestras carencias. Y esto es así porque su yugo es llevadero y su carga ligera (cfr. Mt 11, 30), pues es Cristo quien lo lleva. En efecto, ”la persona llamada” lo abandona todo gustosamente y acude a la escuela del Divino Maestro”. Además, siempre la iniciativa es de Dios, secundada por la libertad del individuo que le dice “sí”, “fiat”, pues “soy yo quien os he elegido, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure” (Jn 15, 16). Y esto no es exclusivo del llamamiento al sacerdocio, sino a toda persona, a la que Dios llama a su presencia.  
  Desde el Seminario de Alcalá de Henares le transmitimos a D. José Luis nuestro agradecimiento, tanto por su tiempo y su presencia como por su predicación.