miércoles, 16 de mayo de 2012

Retiro mensual Mayo


Como cada primer sábado de mes, el pasado 5 de mayo los seminaristas tuvimos un día de retiro en el seminario, y en esta ocasión pudimos tener como predicador al padre Vladimir, un sacerdote dominicano que durante este curso está viviendo con nosotros mientras concluye sus estudios en el Instituto Juan Pablo II y el cual aceptó de buen grado poder dirigirnos dicho retiro. El tema del retiro fue “El Buen Pastor”, una figura muy sacerdotal y un símbolo que acompaña a los cristianos durante este tiempo de Pascua. Como cada retiro, tuvimos dos meditaciones dirigidas, ratos de silencio y soledad, la celebración de la Eucaristía y las vísperas solemnes con el Santísimo Sacramento. Cada meditación tuvo un aspecto distinto. En la primera parte el predicador centró su predicación en una breve explicación de la palabra “símbolo” para poder ver la fuerza e importancia que para nosotros tiene el “desierto” de la Cuaresma y “El Buen Pastor” de la Pascua, para al final centrarnos en esta última imagen. La segunda parte estuvo más enfocada en homilías del Santo Padre sobre la figura del Buen Pastor, profundizando en las cualidades que tiene y que nosotros como futuros sacerdotes debemos de ir pidiendo y desarrollando.

  El retiro acabó con el rezo de vísperas solemnes y la bendición y reserva del Señor en la custodia. Agradecemos al padre Vladimir su disposición y su docilidad a ser voz del Espíritu Santo en este retiro.

lunes, 7 de mayo de 2012

Encuentro Diocesano de Jóvenes 2012


El Encuentro Diocesano de Jóvenes de este año tuvo como lema “Orgullosos de nuestra fe”, que se encuadra en el camino trazado por el Papa en la Jornada Mundial de la Juventud, el pasado agosto, en el que nos exhortaba a los jóvenes a estar “firmes en la fe”, y la apertura del año de la fe el próximo 11 de Octubre, con motivo del 50 aniversario del inicio del Concilio Vaticano II y el 20 aniversario de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica.
  Se desarrolló entre dos pueblos: Meco y Camarma. En el primero tuvimos el primer encuentro en su iglesia. Allí el párroco D. Andrés Alumbreros nos dirigió unas palabras y nos envió en nuestra peregrinación hacia nuestro destino, Camarma de Esteruelas.
  El camino fue incómodo y difícil, puesto que la lluvia no dejaba de caer y el calzado de empaparse. Los charcos inundaban el camino y el barro entorpecía la marcha. Sin embargo, los centenares de jóvenes que nos habíamos congregado a la llamada de nuestro Obispo no cejamos en nuestro tenaz empeño y llegamos finalmente a la Iglesia de San Pedro Apóstol de Camarma. La caminata y la lluvia, no obstante, sirvieron de espontáneo ejemplo y modelo de la vida cristiana a la que estamos llamados: a pesar de las dificultades del camino, de las inclemencias del tiempo, de las cambiantes circunstancias, nada puede hacernos caer definitivamente si nos apoyamos en quien nos puede sostener, la Roca que nos mantiene “firmes en la fe”. Además, no podemos realizar este camino solos. Precisamos de compañeros que se dirijan como nosotros a la misma meta y que nos alienten y den fuerzas para seguir el camino. Como nos recordaba el Santo Padre Benedicto XVI en la homilía de la misa conclusiva de la Jornada Mundial de la Juventud, ante millones de jóvenes y bajo un sol abrumador, “no se puede seguir a Jesús en solitario”, y “seguir a Jesús en la fe es caminar con Él en la comunión de la Iglesia.
  Una vez en el templo, nos recibió el párroco D. Juan Manuel  Orellana y el alcalde, junto con su equipo de Concejales. Mientras tanto, muchos sacerdotes se ponían a disposición de los fieles para administrar el sacramento de la Penitencia a quien lo desease. Así estuvieron una media hora, e incluso algunos también durante la Eucaristía que comenzó a continuación, presidida por nuestro Obispo D. Juan Antonio Reig Plá.
  Finalizada la celebración, nos dirigimos a un campo de fútbol sala, donde tuvo lugar la comida, y donde cada seminarista pudo compartir otro momento con su parroquia.
  Para acabar, volvimos a la iglesia donde se expuso al Santísimo y hubo un rato de oración. A continuación, tres testimonios muy diferentes y enriquecedores concluyeron el encuentro: la experiencia de un sacerdote en una cárcel de menores, la vivencia de la castidad de una joven en la relación entre los novios y el testimonio de una muchacha que fue llamada por el Señor a entregar su vida como religiosa en el instituto “Iesu Communio”.
  Cada encuentro de jóvenes es una ocasión de gracia en la que se pone de manifiesto la juventud de la Iglesia, guiada por los sucesores de los Apóstoles. Y éste no ha sido, ni mucho menos, la excepción.