lunes, 17 de septiembre de 2012

El verano para un seminarista de Alcalá



  Tras acabar los exámenes de junio y a la vuelta del viaje a Salamanca, los seminaristas de Alcalá empezábamos nuestro periodo de vacaciones, que concluiría el día de nuestra patrona, el tercer domingo de septiembre.
  Todos los seminaristas hemos realizado diferentes actividades durante este verano: algunos de nosotros hemos tenido campamentos con las parroquias donde hemos estado de pastoral durante este curso, campamentos en los que hemos ido ayudando en su preparación desde principios de año, unos como monitores e incluso alguno como coordinador de dicho campamento.
  Otros de nosotros hemos ido a Londres, coincidiendo casualmente con los Juegos Olímpicos, donde hemos estado dos semanas aprendiendo inglés y ayudando a un sacerdote en distintas labores pastorales. Una experiencia muy enriquecedora y recomendable para abrirse a la realidad de la Iglesia en otras partes del mundo y para aprender algo más de Inglés.
  Algunos seminaristas hemos tenido la ocasión de poder hacer un curso de gregoriano en el monasterio benedictino en el Valle de los Caídos, curso que duró dos semanas y en el que nos juntamos con otros seminaristas de España y diferentes laicos o religiosos que participaron en dicho curso.
  El verano también ha sido tiempo en el que algunos de nosotros hemos tenido que trabajar, bien como todos los años o bien en algo puntual.
  También hemos tenido viajes y salidas a diferentes capitales españolas, bien con nuestras familias o bien entre algunos de nosotros, como Ávila o Pamplona. Tampoco pueden faltar unos días en la playa con nuestras familias, en lugares de veraneo como Puerto de Mazarrón, San Sebastián o Santander.
  Ha sido un verano lleno de actividades pero también tiempo de descanso y de estar con la familia. Además, es preciso recordar que en verano no hay que descuidar nuestra relación con el Señor, frecuentando la oración y alimentando todos los días nuestra llamada del Señor a ser sacerdotes santos.