miércoles, 21 de noviembre de 2012

Jornadas de San Juan de Ávila en la UESD


  El pasado martes 20 de noviembre, en el seminario diocesano de Madrid se llevaron a cabo las jornadas universitarias sobre el nuevo doctor de la Iglesia universal, San Juan de Ávila.
  Las jornadas comenzaron a las diez de la mañana, siendo la primera intervención la de D. José Almedina, actual rector del Santuario de San Juan de Ávila de Montilla, donde se conservan los restos del santo. Fue especial dicha ponencia, no solo porque fue la primera de todo el día en la que se nos habló sobre el contexto y figura de Ávila, si no porque este ponente nos atendió de manera excelente en nuestra visita a Montilla en el pasado mes de febrero, donde tuvimos la oportunidad de tener un breve retiro de manos de D. José.
  Otra intervención que nos llamó de manera muy especial la atención fue la de D. Gaspar, actual director espiritual del seminario de Córdoba, eminencia espiritual en toda la diócesis y ejemplo y testimonio de sacerdote manso y humilde, como nos demostró en su ponencia sobre la espiritualidad del Apóstol de Andalucía.
  Todas las intervenciones fueron muy idóneas y perfectamente escogidas, teniendo a expertos y estudiosos de nuestro patrón del clero secular, como por ejemplo el obispo auxiliar de Getafe, D. Rico Pavés o el profesor de historia de la Iglesia de la facultad, D. Nicolás Álvarez de las Asturias.
  Las jornadas concluyeron con el rezo de Vísperas solemnes en la capilla del seminario de Madrid, presidida por el Arzobispo y gran Canciller de la Universidad, el Excl. D. Antonio María Rouco Varela.
  Agradecemos a la Universidad de San Dámaso por haber preparado con tanto cuidado y dedicación este día en el que hemos conocido más a San Juan de Ávila que sin duda nos ha aumentado y contagiado su celo apostólico. 

sábado, 3 de noviembre de 2012

Retiro mensual de Noviembre

El predicador del retiro D. Arturo

  El sábado día 3 de Noviembre tuvimos el retiro que tiene lugar cada mes, y que esta vez fue predicado por D. Arturo Otero, actual párroco de Nra. Sra. Del Val, en Alcalá de Henares.  El gran tema del retiro fue el amor de Dios. Como siempre, hay 2 meditaciones, una por la mañana, a las 10:00, seguida de un tiempo en silencio hasta la Eucaristía, al final de la mañana; posteriormente, y con el Santísimo expuesto, la última meditación es predicada a las 16:00.
  Esta vez el gran tema del retiro fue el amor de Dios. Basándose en el texto de Is 43, 1-4, que versa sobre el amor personal de Dios a su pueblo, y a cada uno, fue nombrando rasgos característicos de Dios a los hombres: valor del hombre a los ojos de Dios; amor personal y no “masivo” y desdibujado; amor que Dios tiene a cada uno por ser quien es  y no por sus méritos ni por sus virtudes; misericordioso, hasta el extremo y compadecido... También hizo alusión a otros textos, como la exhortación apostólica Pastores dabo vobis, de Juan Pablo II sobre la formación de los sacerdotes, y aquel hermoso pasaje del capítulo 16 de Ezequiel en el que se relata la dramática historia de amor entre Dios con su “amada”, que es el pueblo de Dios, marcada tristemente por la continua infidelidad de ésta.
  La meditación de la tarde, si bien mantuvo el “leitmotiv” del amor de Dios, hizo hincapié marcadamente en el celibato como don de Dios, como amor de Dios. Todos somos amados por Dios, pero a cada uno, como un padre a sus hijos, de una manera propia. En efecto, la Iglesia católica latina elige para el sacerdocio a varones cristianos que sean amados celibatariamente por el Señor, y deseen amarlo de esta manera, teniendo por tanto un corazón indiviso hacia Jesús. El Dios quien ama celibatariamente primero, y está en nosotros corresponder ese amor o no. La Iglesia lo que hace es custodiar ese don que Dios ha puesto en el corazón con la ley del celibato, siendo así la función de la ley custodiar ese carisma. En palabras del Cardenal Ballestero, “Nadie puede amar a Cristo celibatariamente siu Cristo no lo amó celibatariamente antes”.
  Desde el Seminario le transmitimos a D. Arturo Otero, antiguo Director Espiritual de éste y del Seminario de Santiago de Chile, nuestro más sincero agradecimiento.