sábado, 3 de noviembre de 2012

Retiro mensual de Noviembre

El predicador del retiro D. Arturo

  El sábado día 3 de Noviembre tuvimos el retiro que tiene lugar cada mes, y que esta vez fue predicado por D. Arturo Otero, actual párroco de Nra. Sra. Del Val, en Alcalá de Henares.  El gran tema del retiro fue el amor de Dios. Como siempre, hay 2 meditaciones, una por la mañana, a las 10:00, seguida de un tiempo en silencio hasta la Eucaristía, al final de la mañana; posteriormente, y con el Santísimo expuesto, la última meditación es predicada a las 16:00.
  Esta vez el gran tema del retiro fue el amor de Dios. Basándose en el texto de Is 43, 1-4, que versa sobre el amor personal de Dios a su pueblo, y a cada uno, fue nombrando rasgos característicos de Dios a los hombres: valor del hombre a los ojos de Dios; amor personal y no “masivo” y desdibujado; amor que Dios tiene a cada uno por ser quien es  y no por sus méritos ni por sus virtudes; misericordioso, hasta el extremo y compadecido... También hizo alusión a otros textos, como la exhortación apostólica Pastores dabo vobis, de Juan Pablo II sobre la formación de los sacerdotes, y aquel hermoso pasaje del capítulo 16 de Ezequiel en el que se relata la dramática historia de amor entre Dios con su “amada”, que es el pueblo de Dios, marcada tristemente por la continua infidelidad de ésta.
  La meditación de la tarde, si bien mantuvo el “leitmotiv” del amor de Dios, hizo hincapié marcadamente en el celibato como don de Dios, como amor de Dios. Todos somos amados por Dios, pero a cada uno, como un padre a sus hijos, de una manera propia. En efecto, la Iglesia católica latina elige para el sacerdocio a varones cristianos que sean amados celibatariamente por el Señor, y deseen amarlo de esta manera, teniendo por tanto un corazón indiviso hacia Jesús. El Dios quien ama celibatariamente primero, y está en nosotros corresponder ese amor o no. La Iglesia lo que hace es custodiar ese don que Dios ha puesto en el corazón con la ley del celibato, siendo así la función de la ley custodiar ese carisma. En palabras del Cardenal Ballestero, “Nadie puede amar a Cristo celibatariamente siu Cristo no lo amó celibatariamente antes”.
  Desde el Seminario le transmitimos a D. Arturo Otero, antiguo Director Espiritual de éste y del Seminario de Santiago de Chile, nuestro más sincero agradecimiento.