sábado, 1 de diciembre de 2012

Retiro mensual de Diciembre


  El retiro mensual de Diciembre fue predicado por D. Fermín Peiró Manzanares, sacerdote diocesano y Vicerrector del Seminario Menor del Sagrado Corazón de Jesús y de los SS. Niños Justo y Pastor, y adscrito a la S. Iglesia Catedral-Magistral. El gran tema de todo el retiro fue, en el marco del actual tiempo de Adviento, la Virgen María, la Madre de Dios, y lo hizo siguiendo la Encíclica de Juan Pablo II “Redemptoris Mater”.
  El primer punto tratado fue, siguiendo la llamada a la conversión que hace el Santo Padre Benedicto XVI en este Año de la fe, realizando una auténtica renovación de la Iglesia, que puede hacerse mirando el camino de tantos testigos de la fe, entre los que destaca en primer lugar María de Nazaret. La primera meditación, por tanto, tuvo como título “Hágase en mí según tu palabra”. La Anunciación es la gran explicación del cristianismo, en la que Dios llama, habla al hombre, y éste ha de responderle como la Virgen María, diciendo “sí, creo”.
  En este sentido, el predicador nos invitaba a hacer memoria de nuestra llamada personal, en la que Dios ha entrado en nuestra presencia y nos ha hecho una promesa, con la certeza de que siempre nos acompaña. Ante esta actuación de Dios en nuestra historia, la actitud propia del hombre es dar gracias, acogiendo con gratitud el don divino.
  Respecto a esa promesa personal de felicidad siguiéndolo en el sacerdocio, es importante tener siempre presente que si bien Dios nos promese la dicha en ese camino, el Maligno siempre intenta introducir la sospecha, haciéndonos pensar que si nos cuesta tanto la vida es porque Dios nos ha abandonado. En estos momentos, nos recordaba D. Fermín, es fundamental “ser astutos como serpientes”, como dice el Evangelio, y no temer nada más que nos corten la cabeza, queriendo expresar la importancia de no dejarse llevar por la duda o los malos momentos, sino tener siempre la certeza de que Dios jamás nos abandona, y si hay algo que está fallando en la relación Dios-yo, no es otro que yo mismo.
  La segunda meditación tuvo por título “Mujer, qué grande es tu fe”, frase en la que se conjuga el modo en que Jesús llama a su madre en la vida pública y la expresión de la búsqueda de Jesús de la fe de aquellos con los que se encuentra. Meditando acerca de la presencia de María en la Cruz, viviendo ella misma su propia “kénosis”, su propio camino de anodadamiento, uniéndose así al camino de su propio Hijo, siendo despojada de sus “privilegios” de la maternidad divina. El predicador por fin acabó recalcando la importancia de la figura de María para un sacerdote, madre suya como la de Cristo, que nos la entregó en la Cruz: “Hijo, he aquí tu madre”.
  Por último, queremos expresar nuestro agradecimiento por sus palabras y su tiempo a D. Fermín Peiró Manzanares.