jueves, 17 de enero de 2013

Civitas Dei: "De J.H. Newman a Tolkien: belleza y mundos posibles"



  El jueves 17 de enero asistimos al Palacio Arzobispal para atender a una conferencia titulada “De J.H. Newman a Tolkien: belleza y mundos posibles”, dirigida por el Doctor en Filología, catedrático de la Universidad de Oviedo y especialista en Tolkien (Peter Jackson lo consultó al rodar la primera entrega de “El Señor de los Anillos”, el profesor Eduardo Segura.
El Dr. Eduardo Segura y D. Juan Miguel Prim
Partiendo de Newman, englobado en el llamado Movimiento de Oxford, estaba relacionado con el autor de “El Hobbit” y otros libros, pues la madre de éste era católica, al igual que él, y acudía al Oratorio de Birmingham a las celebraciones litúrgicas, lugar en el que desarrolló su labor pastoral el beato Newman después de su conversión. El Dr. Segura explicó cómo la conversión de su madre al catolicismo le valió el rechazo de su familia anglicana y su muerte por enfermedad al no poder costearse el tratamiento, y cómo el joven Tolkien siempre recordó ésa decisión de su madre y nunca dejó de considerarla una verdadera mártir de la fe.
También recordó que Tolkien, católico, formaba parte de un grupo de pensadores y escritores que se llamaban los “Inklings”, término expresamente ambigüo que puede significar “indicios” o “presentimientos” “de tinta”, dada la naturaleza literaria de las tertulias que solían compartir por las noches. El mismo C.S. Lewis, autor de la saga de novela fantástica “Las Crónicas de Narnia” o de libros de filosofía y religión como “Mero cristianismo” o “El problema del dolor”, y amigo íntimo del propio Tolkien (fue el primero en leer el manuscrito de “El Hobbit”) participaba en esas reuniones, junto con otros destacados miembros del horizonte cultural inglés de la época.
El Salón de Actos del Obispado durante la conferencia.
La conferencia, poniendo ejemplos concretos de las obras de Tolkien, en especial de la trilogía llevada al cine de “El Señor de los Anillos” y de “El Hobbit”, puso mucho énfasis en la peligrosa tendencia moderna de perder la visión profunda del ser humano y quedarse en la superficialidad de las cosas, sin llegar hasta el fondo de la realidad, que es como verdaderamente hay que mirarlas. Además, en este sentido remarcó la carencia de la contemplación de la belleza en nuestra sociedad, que siempre, como hemos dicho, reduce las cosas a lo epidérmico y superficial.