sábado, 9 de marzo de 2013

Retiro mensual de Marzo


  Un sacerdote de nuestra diócesis, el párroco de Nuestra Señora de Belén, en Alcalá de Henares, llamado Ramón, nos predicó el retiro del mes de Marzo, ya inmersos en el tiempo de Cuaresma.
D. Ramón junto a los seminaristas en la capilla.
El tema de la primera meditación fueron las tentaciones de Jesús en el desierto, exhortándonos D. Ramón a buscar con Jesús el verdadero sentido de la vida, lo que de verdad importa, en el desierto, que es el lugar de la soledad y de la carencia, pero también del encuentro con Dios, cuando nada más se interpone entre el hombre y Él. Así, el desierto y los 40 días nos recuerdan momentos de especial cercanía de Dios y también de lucha y de soledad, como Noé en el Arca o Elías e Israel en el desierto. De esta manera, puso como ejemplo al eremita san Antonio, a quien el demonio le muestra todas las tentaciones con que ataca al hombre. El santo, ante semejante espectáculo de perdición, se pregunta quién puede salvarse de ellas siendo nosotros tan débiles y pecadores. En ese momento, Jesús le dice al santo que lo que vence todo eso es la humildad. En efecto, sólo Jesús cumplió, siendo obediente hasta la muerte de cruz, la “Shemá”, el mandamiento central del Antiguo Testamento, contenido en Dt 6, 4-9, poniendo a Dios en el centro de su vida siempre, que es en lo que consiste la verdadera humildad, como la de María la madre del Señor.
Momento de adoración durante el retiro.
Durante la homilía de la Eucaristía nos llamó a la conversión de una fe superficial como la del fariseo del Evangelio de ese día, externa y superficial, sino que gritemos desde lo más profundo de nuestro corazón a Dios reconociéndonos como somos, aceptándonos y dejándole a Dios actuar en nuestra vida.
La meditación de la tarde giró en torno a la relación entre María y la Eucaristía, reconociendo el papel fundamental que tiene la Virgen y el lugar central de la Eucaristía para un sacerdote. En efecto, el presbítero debe tener la humildad de María, trayendo a Dios al mundo y dejándolo actuar a Él, y vivir al mismo tiempo de la fuente de la verdadera vida, que es el Santo Sacrificio del Altar.
Quisiéramos expresar nuestro agradecimiento al padre Ramón por su tiempo y su predicación, y rezamos para que su ministerio en la parroquia de Belén de muchos frutos de santidad.