miércoles, 1 de octubre de 2014

Álvaro

¿Qué has hecho este verano?

Durante los meses de verano estuve de convivencia con los jóvenes de la parroquia de San Pedro (Alcalá) en el Santuario mariano de Covadonga en Asturias. Después del mismo, estuve en Burgos trabajando en un albergue del Camino de Santiago, llamado Emaús, para acoger a peregrinos. Finalmente, asistí en Pamplona a un curso para seminaristas en el Seminario de Bidasoa.

¿Cuál ha sido tu labor este verano?

El seminario me encargó la tarea de ayudar a Don Fermín –sacerdote responsable de la pastoral juvenil de la parroquia de San Pedro– para que el programa de la peregrinación a Covadonga se desempeñase adecuadamente. También me pidieron ayudar como asistente en el albergue del peregrino Emaús situado en Burgos.

¿En qué ha consistido tu labor en el albergue?

En el albergue del camino de Santiago en Burgos tenía como responsabilidad acoger a los peregrinos que finalizaban su etapa, mantener el orden en el mismo, cocinar, así como otras tareas domésticas, ya que se trataba de que los peregrinos se encontrasen como en casa. Así mismo, nos ocupábamos de que hubiera momentos de encuentro con Cristo; para ello, invitábamos a los peregrinos a que participasen en la Santa Misa, en el rezo de Vísperas o en la adoración al Santísimo Sacramento.

¿Podrías contarnos alguna experiencia?

Durante las semanas que estuve en el albergue puedo contar varias anécdotas; entre ellas, la siguiente: Yo soy poco hábil en la cocina y lo curioso es que los comensales me solían felicitar por los platos que en alguna ocasión preparaba. En verdad, creo que se debía más al apetito que tenían que a mis dotes de cocinero.

¿Recomiendas el voluntariado de albergues?

Es un tiempo de gracia, porque te permite conocer a gente de distintos países y de distintas culturas, y saber que todos en el fondo recorremos un mismo camino en nuestras vidas, que tiene como meta el encuentro con el Señor. Una experiencia que sin duda nos hace salir de nosotros mismos para darnos a los demás.






















Entrevista a Álvaro Martínez
Seminarista de Segundo Curso