sábado, 10 de enero de 2015

Retiro mensual de Enero

Luis Sánchez presidiendo la Eucaristía.
  En enero, tras el regreso de las vacaciones de Navidad, tuvimos, como todos los meses, nuestro retiro sabatino. Las meditaciones fueron dirigidas por D. Luis Sánchez Navarro (Madrid, 1965), sacerdote Discípulo de los Corazones de Jesús y María, y catedrático de Nuevo Testamento en la Universidad San Dámaso (Madrid). Le damos las gracias por su disponibilidad.
  El tema del retiro giró en torno a la llamada de Jesús a sus discípulos, para que estuvieran junto a Él y enviarlos a predicar (Mc 3, 13); en la primera meditación (mañana) nos predicó sobre la llamada del Señor al sacerdocio y todas las exigencias e implicaciones que esta vocación conlleva, así como toda la alegría y agradecimiento que por esta llamada hemos de tener todos aquellos a los que Dios nos ha llamado. Después, tras un largo rato de oración, celebramos en el centro del día la Santa Misa.
  A las 16:00 hubo exposición del Santísimo y tuvimos la segunda meditación, que versó sobre todos los retos que la Nueva Evangelización pide para las nuevas generaciones de sacerdotes. Sobre todo, destacó que lo que se espera para los futuros sacerdotes en los tiempos que corren es que sean verdaderos hombres de Dios, sacerdotes auténticos de Jesucristo, que lleven a Dios como único tesoro de su corazón.

Acabamos el retiro con el rezo de Vísperas solemnes y la bendición y reserva del Santísimo.

miércoles, 7 de enero de 2015

Visita a las Franciscanas Clarisas de San Diego

Hermanas Clarisas durante la celebración de Vísperas.
  El 7 de enero, el día que regresamos al Seminario después de las vacaciones de Navidad, fuimos a visitar a las hermanas del Convento de Franciscanas Clarisas de San Diego (más conocidas por "Las Diegas"). Uno de los motivos por los que los formadores organizaron esta visita fue el inicio del Año de la Vida Consagrada.
  Las hermanas nos recibieron con sumo afecto, propio de las mujeres que han entregado su vida al Señor. Primero tuvimos un encuentro con ellas en el locutorio (son monjas de clausura), en el que fuimos de uno en uno informándolas de dónde éramos (ciudad, parroquia, etc.), para que "fueran poniendo caras a sus oraciones" –según sus palabras. Posteriormente, fueron ellas las que nos contaron de dónde venían, cuánto tiempo llevaban en el Convento y algunas historias de la convivencia en la comunidad.

  Finalmente, pasamos a la iglesia, en donde pudimos rezar con ellas las Vísperas.