domingo, 22 de marzo de 2015

San José

  El día de San José, patrono de los Seminarios, fue un día muy especial para nosotros. Ése mismo día jueves 19, celebramos la Eucaristía y las Vísperas en el Seminario, pero pasamos la tarde con nuestros padres, para festejar también con ellos el Día del Seminario. El fin de semana siguiente, es decir, el sábado 21 y el domingo 22, fuimos a dar testimonio a algunas parroquias de nuestra diócesis, como es costumbre desde hace años. Allí, el sábado por la tarde y el domingo por la mañana, en las misas parroquiales contamos brevemente por qué estábamos en el seminario, qué es este lugar y el por qué de la festividad del Día del Seminario. Todos los que hicimos esta experiencia podemos decir que acabamos muy contentos, pues no sólo fue una ocasión de compartir lo que el Señor ha hecho en nosotros con los demás, con el pueblo de Dios al que el Señor nos llama a servir, sino que también fue un momento señalado para conocer más realidades de nuestra Iglesia particular, como por ejemplo las comunidades del Camino Neocatecumenal, a cuya celebración eucarística alguno de nosotros acudió para participar y dar testimonio.


  El día de San José, en general, es un día muy especial para cualquier seminarista, pues es la festividad de su gran patrono, y por eso los testimonios que compartimos en las distintas parroquias de nuestra querida diócesis de Alcalá tienen tanta importancia y los afrontamos con tanto cariño. 


  Este día tiene siempre un relieve muy especial en el Seminario, entre todas las festividades y solemnidades del curso.