jueves, 14 de mayo de 2015

Raúl Maside


 Raúl, ¿qué es y cuándo tiene lugar la Semana de Pascua?

Con la Misa de Resurrección del día 5 de abril dieron comienzo nuestras vacaciones de Pascua, tiempo que aprovechamos cada uno para descansar y disfrutar de la familia, hasta las Completas del II Domingo de Pascua. Fueron siete días que aprovechamos al máximo, sabiendo que al retornar nos esperaba la etapa final del curso con los exámenes a la vuelta de la esquina.

¿Cómo has vivido esta semana?

En mi caso, aproveché esa semana para ver a mis amigos, a los que tenía un poco abandonados, pasé tiempo con mi padre y hermanas y disfruté de mis sobrinos, los “peques de la casa”, la “alegría de la familia”.
Visité el santuario mariano de Torreciudad en Huesca, algo que me sirvió para descansar y cambiar de aires al pie de los Pirineos, una estampa inigualable y reconfortante. Estuve dos días, hospedado en un pequeño poblado turístico en la ribera del embalse del Grado.
El sábado 11 visité Santiago de Compostela, ciudad en la que viví durante un año. Fue un viaje un poco agotador de ida y vuelta en el día, aunque en avión, se hizo cansado; pero me permitió reencontrarme con amistades, conocidos y, sobre todo, muchos recuerdos. Aproveché para rezar ante el sepulcro del Apóstol, Patrón de España.
El domingo 12 volvimos al seminario, poniendo así punto y final a una semana de descanso, esparcimiento, de disfrutar con la familia y los amigos. A las 22.30 debíamos estar de vuelta para reencontrarnos todos, como no podía ser de otra manera, ante el Santísimo y rezar Completas antes del descanso nocturno.

¿Cómo resumirías esta semana, en la que, sin dejar de ser seminarista, la vives fuera del seminario?

Fue una semana de vacaciones totalmente normal, similar a la que pueda tener cualquier joven, en la que siempre se aprovecha para descansar y disfrutar de aquello que durante el curso no le puedes prestar tanta atención: la familia y los amigos.
He de confesar que al retornar al seminario sentí la vuelta al “calor del hogar”, donde los “hermanos seminaristas” convivimos en torno al amor filial del Señor.