lunes, 21 de diciembre de 2015

Entrevista Ricardo

1.-¿Cómo estás viviendo estas primeras semanas en el seminario?

Este primer periodo en el seminario lo estoy viviendo con mucho entusiasmo y cautela, ya que preveo que esta etapa es esencial para un gran encuentro con Cristo.

2.-¿Puedes contar cómo surgió tu vocación?

A lo largo de mis 29 años, han sido muchos los aspectos en los que me he volcado: he estudiado una carrera, un máster, he trabajado, vivido en el extranjero, competido a nivel nacional, me he enamorado y desenamorado varias veces... Pero no fue hasta que decidí vivir mi vida cristiana con coherencia cuando empecé a saber lo que es navegar por un mar de paz.

Me dí cuenta que mi vida resplandecía interiormente a medida que me acercaba a la Iglesia, y cada vez necesitaba menos cosas para llenarme, hasta que mi único deseo era estar cerca de Cristo. Descubrí que había algo que me uniría a Él para siempre: cumplir su voluntad. Y aquí empezó el camino más importante y difícil de mi vida hasta ahora: ver que me pedía el Señor.

En aquel momento tenía 28 años, una carrera profesional como ingeniero que empezaba a echar raíces, y planes, muchos planes. Cabía la posibilidad de que el Señor me pidiera algo que no hubiese contemplado. Tenía que prepararme. Afiancé mi oración y empecé a esforzarme en identificar aquello que podía alejarme de Dios. Mi relación con Cristo se hacía más y más fuerte.

En respuesta a mi oración, mi corazón se iba preparando para escuchar, pero el miedo dentro de mi resonaba como un eco incesante: ¿Señor, me enteraré cuando me hables? Mi oración se convirtió en una súplica en la cuál mi único deseo era  poder descubrir aquello que el Señor me quería decir en el momento que Él me lo quisiese revelar, y le pedía por favor, que no solo me revelase su voluntad, sino que lo hiciese de modo me yo me enterase.

El Señor no me abandonó, y me dio una respuesta acorde a mi petición, de modo que mi corazón la pudiese contrastar.


3.-¿Cómo ha reaccionado tu entorno ante ello?

Hay que decir que ha habido de todo: ha habido sorpresa por parte de algunos, y ha habido gente que no se ha extrañado lo más mínimo. En general, las opiniones exteriores suelen ser muy diversas, por eso, en este camino de discernimiento inicial, tan crucial en mi vida, ha sido realmente de ayuda vivir este camino en discreción para escuchar a Dios y no al hombre.


4.-¿Qué esperas de la formación del seminario?

La espectativa más grande de mi vida es recibir un corazón sacerdotal para llevar las almas al Señor y no a mí mismo. Quiero aprender de mi verdadero maestro, Cristo. En el seminario, realmente, espero algo vital: disponerme para ello.

5.-¿Qué consejo darías a alguien que se está planteando su vocación?

Sin ninguna duda: buscar un director espiritual para presentar todos los asuntos de tu vida ante Dios. Si uno ya se ha planteado escuchar al Señor, para ver cuál de todas es su vocación, ya hay gran parte hecho. Pero a partir de ahora, viene lo más delicado. Ya que sin una buena dirección espiritual, la imagen de Jesucristo que uno percibe puede ser totalmente falsa.